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Las cosas acaban allá donde empiezan otras. Los mundos posibles surgen de las mentes y del mundo surgió la mente. Dar una vuelta es quedarse en casa, solo que has salido y entrado por la puerta, y de por medio has dado un paseo.

Existe una dualidad antagónica de contrarios, sin uno no vive el otro, sin Rey no habría súbditos al igual que sin súbditos Rey. Se complica, sin rey no hay leyes, sin leyes no hay orden, sin orden no hay caos, sin caos no hay seres, sin seres no hay pueblo y sin pueblo no hay rey, nada. Menuda frase, me ha costado hasta a mí escribir la parábola.

Magnetismo, polos opuestos se atraen, la tendencia, gente que se acerca, que se besa y entrelaza miradas, las leyes de la naturaleza, gravedad, tiempo. Nexos quizás.
Las vías del círculo concéntrico infinito es esta fuerza inmaterial escondida en algún recóndito lugar del cosmos, la divinidad quizás.

El amor. La vida y la muerte se aman, cuando se juntan acaban. Así como los amores platónicos se unen y se elevan y se marchan de la existencia, en cuanto el Norte y el Sur se unan, serán solo un trozo de metal (un imán), y los enamorados permanecerán escondidos en sus formas mediocres, inaudibles al ojo indivino, imperturbables al estímulo o a la pasión, pues no se quieren ya más, porque son.

Y los mundos y la vida, y las cosas y las formas serán lo que quieran ser. Pues no sería la divinidad la que gobierna, ni nosotros los mandados, somos los amados… o no.
Que osadía hablar de Dios en pleno siglo 21, ¿dónde quedan esos tatuajes de cruces inversas y esas quejas acusando al Señor de ser quién es y hacer lo que se supone que hace, y las burlas en común de los rezos y la fe? Se quejan de quién se lo apropia (al supuesto todopoderoso), cual amante celoso, y lo maltrata y pone letras en su boca, como quién decide y castiga por los presuntos actos de su amada.
Y al estar juntos y estar siendo, se fustiga. Pues Él los crea y los destina, y ora y peca y falla y cesa, muere y nace y vive y roga.
Que pareja más tóxica, parece que los de e-darling no acertaron con estos dos.

Aquí quedan los círculos del primer párrafo, y los reyes de la gente, en la confluencia del triángulo amoroso; entre el Norte el Amor y el Sur, entre La Vida el Amor y la muerte.
El espacio entre las palabras, las “y’s” de las yuxtapuestas, los croissants a medio comer. ¿me vas a decir que si muerdes la mitad no te comes la segunda? Eso es pasión, más pasión que cuando Robertojosé se reencuentra con Encarnita en el Valle, en la segunda temporada de “La Madrastra”.

Es el amor, el magnetismo, el afán, que lejos de estar por encima de las cosas, está entre medio; y no está, como el vacío que une el envoltorio a la carne o el viento que acompaña tus bailes. Incluso quizás está en lo que no has entendido del texto o lo que yo pretendí contarte entre líneas.

¿Amén?
Amor.

 

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2 comments

  1. almaterrena · noviembre 8, 2016

    Precioso texto, lleno de un aparente caos que me recuerda a una oscura noche de invierno en la que podemos dejarnos deslumbrar por las estrellas. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

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