ducibus.

 

En realidad el nihilismo es el intelectualismo de los incultos, ya te puedes imaginar por qué, pero esto es un blog, estimado lector, y creo que una entrada de dos líneas es un poco pobre digo yo.

Siempre me pregunto el cual es la razón por la que la gente lee, me lee.
Quizás sea por poder criticar alguna cosa de esas mediocres, o puede que de verdad les guste, es posible también que sea para sacar alguna frase para decirle a la chica que les gusta y hay posibilidades de que lo hagan por que tienen los ojos secos y los quieran mover al son de las palabras. Y mientras lees yo hago bromas malas sobre tí, lector, esperando una respuesta a todas las preguntas que me hago desde las teclas del ordenador donde escribo esto.

Inciso:
En realidad me acabo de dar cuenta de que la comunicación es atemporal, por mucho que yo haya escrito esto ahora, no envejece, perdura. Pero eso es otro tema, se lo dejo a cualquiera que se tome en serio la periodicidad de su blog porque yo ya no sé contar los segundos.
Fin del inciso.

Se me ocurre que a veces hago faltas de ortografía, y lejos de ser una excusa diré que hay hasta ahora 210 palabras en este escrito, y si tengo algún fallo, es humano. Que bonitos fallos tenemos que sin querer, por serendipia suceden como la Penicilina o los Rayos X, pues a lo mejor va y se descubre un dialecto nuevo gracias a mis errores gramaticales, aunque los más probable sea que tú, oh fiel lector, te enfades por esta excusa insuficiente que no lo es pero lo sigue siendo aunque diga que no, o no. Que frases más complicadas, a veces me cuestiono si debería pensar un poco más lo que escribo, para que lo leas mejor y más agusto, pero he olvidado ya la diferencia entre pensar y sentir, y no me conformo con una sola.

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bla.

Entre toda esta bruma de pseudo conocimiento intelectual hay una persona, que escribe sin ton ni son dejándose llevar por el contexto de palabras que flyuen, cogen carrerilla y se catapultan a través de sus dedos. Las palabras pesan en su cuerpo y se desprende de ellas con gran pesar por dejarlas marchar, con gran pesar de no quedárselas consigo, dejando un vacío que ya nada podrá llenar. Qué bien que el mundo esté tan lleno de nada para poderse llenar de ella.

Para sentir hay que estar vivo, y para sentarse hay que estar de pié. Con tantas orejas habmbrientas de conocimiento no puede uno quedarse sentado y seguir escuchando sollozos de dolor y de muerte.

En esta retórica interminable, insignificante, impropia de tangibilidad lógica remarco: dejémos de limitarnos a existir, muramos por la causa que nos da la vida.

Demostremos, soldados de asfalto, que no tenemos que demostrar nada.

Pongámos como norma general no poner normas generales.

Seamos kaos y orden, paz y guerra, blanco y rojo aunque nos contradigamos, somos demasiado prisioneros de nuestra libertad, presos de nuestras palabras arrastrados por nuestro futuro.
Que alguien le diga a la gente que deje de morir sin siquiera haber nacido, por favor.

Ni siquiera yo sé a qué me refiero con esto, pero no me puedo justificar por ello, soy otro de esos que su etiqueta es “no me pongo etiquetas” que su color favorito es “el menos favorito de todos” que donde todos dicen negro pues yo digo ladrillo, porque sí, porque hasta el zorro tiene depredadores.

Y

El sol quema, el agua moja y el aire pesa.
El sol brilla, el agua fluye y el aire vuela.

Déjame tranquilo con los pros y los contras del ser, atraviésame con palabras que mi mente no ha conocido ni conocerá nunca, articúlame este balbuceo que me quema en la garganta. Ilumina mis ojos, ciégame, déjame ver.

Luego agua la antorcha que me quema la mano, me entumece los músculos y me deslumbra el alma. Luego el humo me mostrará la salida, luego el agua me hidratará la consciencia. Luego emanará el alma de este cuerpo antiguo, luego existo.

Ah, con hache de susurro, con hache de viento por detrás de mis orejas, con hache de vol-ah-r, con hache de ah-ire sorteando los abedules, las hayas y los fresnos en el bosque de tu pelo llegando hasta mis sentidos, todos mis sentidos, hasta el de la vida.

Y me doy cuenta de que no me estaba dando cuenta de lo que me tenía que dar cuenta.
Y entre todas estas palabras hay espacios que dicen más que letras.
Y las y’s son un nexo perfecto para que no se acabe nunca.

Y

k-os.

Incluso en la arrogancia del órden, existe un magnífico y espléndido caos.

En estas tres dimensiones que viajan por este ordenado y paulatino tiempo, hay deformidades, hay momentos esporádicamente rápidos, lentos, fugaces y eternos.

La naturaleza, tan ordenada en esa tabla periódica numerada con un número detrás del otro, la cuadrícula para escribir, la habitación con la cama hecha, las coordenadas de donde estamos.
La naturaleza, tan caótica en este bosque con un árbol aquí, otro allá, la anarquía de las pecas de tu espalda, el dibujo con un ojo más grande que el otro, la habitación con la cama deshecha, lo mucho que sabemos donde estamos pero lo poco que nos encontramos.

Y es que lo que más me fascina es que el caos y el orden viven en una armonía que sin nosotros, no sería posible. Cada voz tiene su propia melodía, pero juntas forman una afinación, una consonancia armónica paradisíaca, y los humanos hemos llamado a este triángulo amoroso:

vida.

Tengo:

  1. Dos brazos y dos piernas.
  2. Tengo ganas de oler la lluvia.
  3. Música, muchísima.
  4. Un 70% de mi es agua, tengo agua.
  5. Hambre, ganas de comer.
  6. Palabras en los pulmones, hambre de poemas en la boca.
  7. Nada.

Tengo dos brazos y dos piernas, ejecuto las acciones que mi mente/yo los obligo a ejecutar, ellos hacen música, ellos corren, ellos bailan, ellos son mi forma de dar forma a mi propósito. Sinceramente, yo no sé como se aclaran entre tanta duda y tanta parafernalia y floritura y palabrerío, si lo que quiero es tan sencillo como: ve, besa, abraza, vuelve.

Tengo ganas de oler la lluvia, tengo un anhelo, un apetito de sentir el comienzo de un próximo silencio entre instantes de por medio entre gota y gota.

Música, oh, cuanta.

Agua, logo existo. Cuántas metáforas han hecho artistas de fama merecida con el agua, yo no me atrevo a decir nada sobre este elemento, pero sí nado en la nada esperando a que nada ocurra, y todo fluya, y me rimen las frases.

Hambre, gns d cmr. Aunque sea comerme las vocales.
Palabras que se aglutinan en el angosto tubo traqueal y salen por esa rendija que es la boca, como un chorro de viento, de esos que no se ven, pero se sienten.

Y Nada de esto era mío, te me regalo.
Ya me compraré un diccionario para que me defina.

 

numen.

Hoy:

Te escribo hoy porque quiero que vuelvas, me paso los días buscando inspiración por la noche, te busco entre mis dedos y solo veo un lápiz vacío de palabras.

Oh numen,

Vuelve para hablarme de todas esas cosas tan estúpidas y tan necesarias. Dime la verdad sobre las mentiras, háblame de la libertad del encierro en la mente, dime quién soy, dime a dónde ir, dime que no te escuche y que me escuche a mí. Complícame la vida de esa forma tan fácil. Inspírame, déjame expirar, que todo este aire que llevo dentro no me deja volar.

Oh numen, oh musa de mis palabras, ayúdame a catalizar mi espíritu sin alma, déjame volver a existir en este mundo de inexistencia, provócame como solías hacerlo.
Una vez más por toda la eternidad, ayúdame a no necesitarte, proyéctame en ti.

Oh numen,

¿Dónde estás ahora? te he sentido entre mis dedos, fuiste etérea, fuiste eterna.
Fuiste. Eres. Serás. Quiero que existas conmigo, en mí.

Que fácil ha sido ser difícil, hablar sin decir nada, decirlo todo sin si quiera respirar.

Querido lector de hoy, gracias por existir.

frase.

Los poemas son historias intensos, breves,
efímeros, eufónicos, ¡eólicos!
Vuelan palabras por delante de tus ojos.
Transgreden el significado,
evaden la significancia.

Lee.
Vuela.
Desexiste.

O no…