Juégatela, no te la juegues.

En mi corazón efervesce un bien-mal mejor que todo lo peor, se alimenta de mi tú y se traga las palabras en los besos de las mentes, la pasión gira mi espíritu haciendolo girar quieto. El sinsentido marca la dirección del objeto y del sujeto, el mal-bien me llena la boca de palabras y las regurgito infinito y ni las saco ni las pongo. Las.

Soñaron los demás con la vida y mataron la realidad de los sueños, propongo:

La comida es el hambre, el ansia la paz y lo muerto está vivo.

El ser es una invención del alma, como lo son los mandamientos, las cosas, los estándares morales y los pokémon. Ser libre no es ser libre. Definir la libertad es acotarla, maetémos a las matemáticas, juguemos a la vida.

Muramos.

Inventicémonos palabras, porque no existen, propongámonos proponer nada. Me declaro un caso perdido, si me buscas no me encuentras si me encuentras no me estabas buscando. Seredipía o tontería, tu renúncia no será tu obediencia, será tu libertinicidad.

 

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re: dónde.

No lo puedo evitar, a veces tomo notas, hago párrafos y escribo libros mentales con inexplicable lucidez en momentos que para algunos son inexistentes, como las dos de la mañana, con el agua para los macarrones a punto de hervir, justo después de haber intentado escribir algo o en medio de una conversación sobre si las margaritas son amarillas o blancas.

Es de lo más inoportuno no tener un sitio donde vomitar estas notas, párrafos y libros mentales, pues me gustaría guardarlos para los momentos de no-lucidez, y me ayudaría a contestar preguntas y a responder cuestiones. Retórica o tangiblemente, siempre se nos quedan las palabras en la punta de la lengua y los gestos en las puntas de los dedos.

Pasear entre montañas de ideas amontonadas para disfrutar de las vidas posibles de un Don Nadie (en el mejor sentido de la palabra, no subestimes la nada), llegando al triumfo  cotidiano del sueño de una noche de verano.

Las ideas duermen en forma de mentiras que dijimos porque no supimos decir la verdad:
Falso, yo que sé.

Cuando ya no hay palabras que decir, es cuando empieza de verdad.

ducibus.

 

En realidad el nihilismo es el intelectualismo de los incultos, ya te puedes imaginar por qué, pero esto es un blog, estimado lector, y creo que una entrada de dos líneas es un poco pobre digo yo.

Siempre me pregunto el cual es la razón por la que la gente lee, me lee.
Quizás sea por poder criticar alguna cosa de esas mediocres, o puede que de verdad les guste, es posible también que sea para sacar alguna frase para decirle a la chica que les gusta y hay posibilidades de que lo hagan por que tienen los ojos secos y los quieran mover al son de las palabras. Y mientras lees yo hago bromas malas sobre tí, lector, esperando una respuesta a todas las preguntas que me hago desde las teclas del ordenador donde escribo esto.

Inciso:
En realidad me acabo de dar cuenta de que la comunicación es atemporal, por mucho que yo haya escrito esto ahora, no envejece, perdura. Pero eso es otro tema, se lo dejo a cualquiera que se tome en serio la periodicidad de su blog porque yo ya no sé contar los segundos.
Fin del inciso.

Se me ocurre que a veces hago faltas de ortografía, y lejos de ser una excusa diré que hay hasta ahora 210 palabras en este escrito, y si tengo algún fallo, es humano. Que bonitos fallos tenemos que sin querer, por serendipia suceden como la Penicilina o los Rayos X, pues a lo mejor va y se descubre un dialecto nuevo gracias a mis errores gramaticales, aunque los más probable sea que tú, oh fiel lector, te enfades por esta excusa insuficiente que no lo es pero lo sigue siendo aunque diga que no, o no. Que frases más complicadas, a veces me cuestiono si debería pensar un poco más lo que escribo, para que lo leas mejor y más agusto, pero he olvidado ya la diferencia entre pensar y sentir, y no me conformo con una sola.

Y

El sol quema, el agua moja y el aire pesa.
El sol brilla, el agua fluye y el aire vuela.

Déjame tranquilo con los pros y los contras del ser, atraviésame con palabras que mi mente no ha conocido ni conocerá nunca, articúlame este balbuceo que me quema en la garganta. Ilumina mis ojos, ciégame, déjame ver.

Luego agua la antorcha que me quema la mano, me entumece los músculos y me deslumbra el alma. Luego el humo me mostrará la salida, luego el agua me hidratará la consciencia. Luego emanará el alma de este cuerpo antiguo, luego existo.

Ah, con hache de susurro, con hache de viento por detrás de mis orejas, con hache de vol-ah-r, con hache de ah-ire sorteando los abedules, las hayas y los fresnos en el bosque de tu pelo llegando hasta mis sentidos, todos mis sentidos, hasta el de la vida.

Y me doy cuenta de que no me estaba dando cuenta de lo que me tenía que dar cuenta.
Y entre todas estas palabras hay espacios que dicen más que letras.
Y las y’s son un nexo perfecto para que no se acabe nunca.

Y

numen.

Hoy:

Te escribo hoy porque quiero que vuelvas, me paso los días buscando inspiración por la noche, te busco entre mis dedos y solo veo un lápiz vacío de palabras.

Oh numen,

Vuelve para hablarme de todas esas cosas tan estúpidas y tan necesarias. Dime la verdad sobre las mentiras, háblame de la libertad del encierro en la mente, dime quién soy, dime a dónde ir, dime que no te escuche y que me escuche a mí. Complícame la vida de esa forma tan fácil. Inspírame, déjame expirar, que todo este aire que llevo dentro no me deja volar.

Oh numen, oh musa de mis palabras, ayúdame a catalizar mi espíritu sin alma, déjame volver a existir en este mundo de inexistencia, provócame como solías hacerlo.
Una vez más por toda la eternidad, ayúdame a no necesitarte, proyéctame en ti.

Oh numen,

¿Dónde estás ahora? te he sentido entre mis dedos, fuiste etérea, fuiste eterna.
Fuiste. Eres. Serás. Quiero que existas conmigo, en mí.

Que fácil ha sido ser difícil, hablar sin decir nada, decirlo todo sin si quiera respirar.

Querido lector de hoy, gracias por existir.