Oda al héroe de a pie

Vas a contracorriente, como un muro, como un bus que se te escapa, como cuando se te rompe la chancla y ya estás a mitad de camino. Que dramón.
Con la antorcha de la premonición iluminando la sospecha, se desacen las dudas sobre si hoy, va a ser un día gigante. Y mientras te acaloras.
Digo gigante porque está de moda desde tiempos inmemorables decir lo de bien y mal: Vaqueros y Apaches, Heroes y Villanos, Barbie y Action Man.       Porfa, para.
Gigante es lleno, grande, intenso, vivo, emocionante.

Digan lo que digan los griegos, los romanos o los humanos, hay dos tipos de realidades, la de verdad, y la del dramón con 3 temporadas que te estás montando ya, sufriendo por sufrir, y encima hoy no tienes tantos likes, y la camiseta nueva-bonita-me-hace-tipazo está para lavar…

Yo prefiero el dramón,
101% real.

Y esque quien eres tú sin esa tristeza de a veces, las carcajadas locas por cualquier tarde de risas en el bar de abajo, quien eres tú sin el cosquilleo interior con electricidad de pelos de punta mientras andas por la calle con los cascos temerariamente por encima del volumen recomendado. Eres un Dios. Que te puedes ver Bob Esponja y leer Kafka en la misma tarde de verano, revolucionario.
La ansiedad… ¡La ansiedad es de que hay revoluciones pendientes en tus manos!
Porque empiezas por lo menos diecisiete al día, y terminas otras tantas.

Tú propusiste lo de bañaros en pelotas después de que Harry se cargara a Voldemort en las reliquias de la muerte parte dos, tú revolucionario, héroe de la resistencia del asfalto, recompusiste la canción de la ruleta de la suerte adaptada a la taja de las 3 de la mañana en una calle de vete-a-saber-donde, te comiste los guisantes del que odiaba los putos guisantes de la ensaladilla de los jueves sí jueves no, del comedor del colegio.
No desistas ahora.
No…sssNO!

Eres uno de los líderes del progreso, así que no te mueras. Los superhéroes son unos mártires con mallas que luchan contra cosas tan insignificantes como un dragón, el Duende Verde, el Joker… BITCH PLEASE. Tú luchas contra el calor sofocante del 3 de agosto en plena caminata, tú aprobaste cuatro de las cinco recus que te quedaban y conseguiste acabar ese trabajo de un día para el otro, sin capa (con café), tú salvaste la relación de Alba y Joan, Pedro y Jaime y la de Marina con su Jefe, le devolviste la cartera de Digimon que encontraste en el suelo sin pillar ni un euro de los 47,32€ y su tarjeta de norma comics a su casa, a 12 paradas de metro de la tuya.
Venga hombre y además eres influencer con tan solo 347 followers, diva a la vista.

Tú eres un villano, tú atentas contra este mundo de mierda. Te animo, sigue así.

Y además ahora, la inteligencia es sexy.

 

 

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Chronos

Vivimos una época en la que ya el tiempo juega en nuestra contra, llevando la contraria y llevándose la vida, como arrastrándola, por entre el tumulto de la precariedad y el mediocrismo. Oímos, en nuestros adentos, como el tic tac dicta y orquestra el compás, y si la nota anterior era mala, la siguiente le sigue la corriente, y como si no pasara nada, interpretamos la pieza que es la vida a trompicones, desafinada, porque se nos amontonan las notas en la partitura.

Solemos jurar solemnemente que éramos más, que tuvimos, que fuimos mejores, alegando  un declive de la emoción y la pasión.
Como subir una colina, y bajarla rodando.

Cuando subes siempre estás más arriba que antes, y cuando bajas no paras de caer. “Con lo que yo he sido…”

¡Ay por favor!, si te pasa esto lector, estás rallado. Lee un poco más a ver si se te aparece Chronos y a través de tu reloj de dora la exploradora durante la chapa que voy a pegarte.

En realidad se supone que hay 3 dimensiones + el tiempo (hay más pero estas son las más identificables para nosotros, si te apetece alardear de conocimiento deja un comentario y debatimos), así pues, estas tres se desenvuelven en un tiempo determinado con una cadencia, y el pasado nunca es presente ni el presente futuro. Hasta aquí bien.
Pues todo el párrafo anterior lo tiras por la ventana.

Esta ansiedad por el porvenir, la mirada en el progreso y la meta futura no es más que un sinvivir de auto-coacción malintencionada que lleva al desquicio y sobre todo al “casi”.
Casi soy el mejor, casi 5 estrellas en el Mario Kart, nueve coma nueve periódico, casi.
Comparar los días es como comparar High School Musical con Mulholland drive, son cosas distintas: Los dos están son guais y te han marcado la existencia pero por favor portate bien y no compares.

Existe esa historieta de Einstein que dice que hay un mono y un pez, y les hacen un examen por no sé que. Pues el exámen es para trepar un árbol y el mono saca un 10 y el pez un 0 (no se si la palma pero eso se lo dejo a tu imaginación), pues ahi está. No compares.

El tiempo se lo inventaron los relojeros para vender relojes y para que sepas a que hora llega la compra del mercadona.

Chronos no existe.

 

 

bla.

Entre toda esta bruma de pseudo conocimiento intelectual hay una persona, que escribe sin ton ni son dejándose llevar por el contexto de palabras que flyuen, cogen carrerilla y se catapultan a través de sus dedos. Las palabras pesan en su cuerpo y se desprende de ellas con gran pesar por dejarlas marchar, con gran pesar de no quedárselas consigo, dejando un vacío que ya nada podrá llenar. Qué bien que el mundo esté tan lleno de nada para poderse llenar de ella.

Para sentir hay que estar vivo, y para sentarse hay que estar de pié. Con tantas orejas habmbrientas de conocimiento no puede uno quedarse sentado y seguir escuchando sollozos de dolor y de muerte.

En esta retórica interminable, insignificante, impropia de tangibilidad lógica remarco: dejémos de limitarnos a existir, muramos por la causa que nos da la vida.

Demostremos, soldados de asfalto, que no tenemos que demostrar nada.

Pongámos como norma general no poner normas generales.

Seamos kaos y orden, paz y guerra, blanco y rojo aunque nos contradigamos, somos demasiado prisioneros de nuestra libertad, presos de nuestras palabras arrastrados por nuestro futuro.
Que alguien le diga a la gente que deje de morir sin siquiera haber nacido, por favor.

Ni siquiera yo sé a qué me refiero con esto, pero no me puedo justificar por ello, soy otro de esos que su etiqueta es “no me pongo etiquetas” que su color favorito es “el menos favorito de todos” que donde todos dicen negro pues yo digo ladrillo, porque sí, porque hasta el zorro tiene depredadores.

Y

El sol quema, el agua moja y el aire pesa.
El sol brilla, el agua fluye y el aire vuela.

Déjame tranquilo con los pros y los contras del ser, atraviésame con palabras que mi mente no ha conocido ni conocerá nunca, articúlame este balbuceo que me quema en la garganta. Ilumina mis ojos, ciégame, déjame ver.

Luego agua la antorcha que me quema la mano, me entumece los músculos y me deslumbra el alma. Luego el humo me mostrará la salida, luego el agua me hidratará la consciencia. Luego emanará el alma de este cuerpo antiguo, luego existo.

Ah, con hache de susurro, con hache de viento por detrás de mis orejas, con hache de vol-ah-r, con hache de ah-ire sorteando los abedules, las hayas y los fresnos en el bosque de tu pelo llegando hasta mis sentidos, todos mis sentidos, hasta el de la vida.

Y me doy cuenta de que no me estaba dando cuenta de lo que me tenía que dar cuenta.
Y entre todas estas palabras hay espacios que dicen más que letras.
Y las y’s son un nexo perfecto para que no se acabe nunca.

Y

frase.

Los poemas son historias intensos, breves,
efímeros, eufónicos, ¡eólicos!
Vuelan palabras por delante de tus ojos.
Transgreden el significado,
evaden la significancia.

Lee.
Vuela.
Desexiste.

O no…

La edad de piedra.

No, no voy a hablar sobre el australopitecus, esto va más sobre la edad.
Ahora hablar de la juventud es mainstream, está de moda entre los cuarentones lo de “la edad es sólo un número”, todos son “mayores pero de espíritu joven” o “jóvenes maduros”.
Qué duro es tener una edad, y por eso lo de “piedra”.

Si eres un niño, se te perdona tu comportamiento, aunque se te acondiciona para que te hagas a la idea de que al ser mayor ya no podrás ser pequeño, lo que no se te dice (y parece lo más obvio) es que al ser mayor, ya no podrás ser pequeño, joder. (Has leído dos veces esa frase, está dos veces, lo sé, no es un error, sigue leyendo)

Que eres un niño y no puedes decir tacos, joder. Que eres un niño y no puedes decir a la gente lo que es, porque eres un niño. Que eres un niño y no puedes decirle a la gente lo que puede o no puede hacer. Que eres un niño pequeño y no puedes decirle a la gente lo grande o pequeña que es. Que eres un niño.

Bueno entonces ya eres un adulto, te han dicho que eres mayor ya.
Eres un adulto y puedes portarte bien. Eres un adulto y puedes tener obligaciones y responsabilidades. Eres un adulto joder, ya eres suficiente mayorcito como para no decir tacos. Eres mayor y ya puedes elegir entre varias opciones que te dan a escoger. Y por fin eres un adulto para pagar con tu tiempo el dinero que te dan. Ya eres un adulto, jódete.

No puedo hacer nada, porque soy un niño un adulto.
Pues mejor no soy nada, y así puedo hacer lo que me dé la gana, hasta poner palabrotas en este post.

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Y esto era totalmente necesario, pero esencialmente estúpido, todos sabemos que “la edad es sólo un número”, todos son “mayores pero de espíritu joven” o “jóvenes maduros”.
Que duro es tener una edad.